Nos llaman al estudio y la primera frase suele ser la misma: “solo quería saber el precio”. Después de doce años proyectando viviendas y espacios comerciales, hemos aprendido que esa pregunta, formulada así, es imposible de responder con honestidad. Y sin embargo la respondemos cada semana, casi siempre con la misma cifra vaga que no ayuda a nadie.
Este artículo es el que nos hubiera gustado tener a mano para reenviarlo cuando alguien pide una orientación por WhatsApp sobre un proyecto de diseño de interiores. Aquí desglosamos, escenario por escenario, lo que cuesta contratar a un interiorista en España en 2024, qué incluye cada tarifa y, lo más importante, cuándo la inversión se recupera y cuándo no.
La pregunta que nadie hace antes de pedir presupuesto
Este tipo de proyectos cuesta entre 20 y 90 euros por metro cuadrado, o entre un 8% y un 15% del presupuesto total de obra. El rango es amplio porque el precio depende del tipo de encargo, la superficie y el nivel de detalle exigido, no solo de los metros.
La pregunta correcta no es cuánto vale. Es qué necesitas exactamente: un plano con distribución nueva, una selección de materiales, un seguimiento de obra completo, o simplemente ideas para colocar los muebles que ya tienes.
Cuando llega alguien pidiendo un presupuesto sin haber pensado esto, lo que nos toca es hacer nosotros esa reflexión con el cliente en la primera visita. Y ahí ya empieza el trabajo, aunque no se haya firmado nada.
Un dato que sorprende: de las 47 consultas iniciales que revisamos el año pasado en el estudio, el 68% pedían “un trabajo completo” pero en realidad solo necesitaban un asesoramiento puntual. La confusión entre asesoría, decoración e interiorismo es constante, y define directamente lo que vas a pagar.
Las cuatro formas en que un interiorista puede cobrarte (y cuál te conviene)
Hay cuatro modelos de facturación que se usan en España, y elegir uno u otro cambia radicalmente el resultado final. La confusión sobre este punto es donde empiezan casi todos los malentendidos que hemos visto en obra.
| Modalidad | Rango de precio | Cuándo conviene |
|---|---|---|
| Porcentaje sobre obra | 8%-15% del PEM | Reformas integrales y obra nueva |
| Tarifa por m² | 20-90 €/m² | P. con superficie clara y alcance definido |
| Precio cerrado | Variable según alcance | Encargos muy acotados y sin cambios previstos |
| Tarifa por hora | 45-90 €/hora | Consultas puntuales y revisiones |
Porcentaje sobre presupuesto de ejecución
Es el clásico: entre un 8% y un 15% del coste total de la obra y el mobiliario. Si tu reforma cuesta 80.000 euros, los honorarios del profesional se moverán entre 6.400 y 12.000 euros. Este modelo tiene una trampa evidente: cuanto más caros los materiales, más cobra el estudio. Aun así, sigue siendo el más habitual en obra nueva y reformas integrales.
Tarifa por metro cuadrado
Entre 20 y 90 euros por m² para integral, según nivel de detalle y ubicación geográfica. En Madrid y Barcelona la horquilla se desplaza al alza; en ciudades intermedias como Valladolid o Zaragoza, se mantiene en el tramo bajo. Es transparente, pero puede penalizarte si tu espacio es amplio pero requiere poca intervención.
Precio cerrado
Se pacta una cifra fija tras la primera visita técnica. Nuestra experiencia con esta modalidad: funciona bien cuando el alcance está muy definido, y muy mal cuando el cliente va añadiendo peticiones sobre la marcha. Aquí nos hemos equivocado tres veces en los últimos años, y las tres nos hemos comido las horas extra.
Tarifa por hora
Entre 45 y 90 euros la hora en función del prestigio y experiencia del estudio. Ideal para consultas puntuales, revisión de ajenos o asesoramiento previo a comprar una vivienda.
Si vas a reformar una vivienda entera de más de 100 m²
Este es el escenario más habitual y también el que más se malinterpreta. Cuando alguien nos escribe diciendo “quiero reformar entero mi piso de 110 metros”, tiene que asumir una realidad: hablamos que abarca desde la fontanería hasta el color del último tirador.
El coste de nuestros honorarios en este tipo de encargo se mueve entre 6.000 y 14.000 euros para una vivienda estándar de 100-120 m², cobrando por porcentaje. Incluye levantamiento inicial, propuesta de distribución, planos técnicos, renders 3D, selección de materiales, dirección de obra y coordinación de gremios.
La reforma en sí, aparte de nuestros honorarios, ronda los 600-1.200 euros por m². Es decir, una vivienda de 100 m² tiene un coste total (obra + interiorismo) que oscila entre 60.000 y 120.000 euros. Este dato es el que más resistencia genera cuando se comunica por primera vez, pero es la realidad del mercado.
Un ejemplo concreto de nuestro trabajo: construcción residencial en el barrio de Chamberí, 115 m², redistribución completa, ejecutado entre septiembre de 2023 y abril de 2024. Presupuesto de obra: 89.400 euros. Nuestros honorarios: 9.850 euros (11%). Renders incluidos, once visitas a obra, coordinación de siete gremios distintos.
¿Vale la pena para todos los casos? No. Si tu vivienda tiene una distribución que funciona y solo quieres cambiar acabados, contratar un trabajo integral es sobredimensionar la intervención. Estarías pagando planos técnicos que no necesitas.
Si solo quieres redecorar un salón, cocina o dormitorio
Aquí el paisaje cambia por completo. Para intervenciones puntuales, lo habitual es contratar servicios acotados, no uno integral.
Para una redecoración de salón sin obra (mobiliario, iluminación, textiles, cromatismo), nuestros honorarios se sitúan entre 800 y 2.500 euros, dependiendo del nivel de detalle y del número de propuestas. Esto no incluye el mobiliario, evidentemente.
Una reforma de cocina se mueve en otra escala: la obra completa cuesta entre 8.000 y 25.000 euros en España en 2024, según Idealista y datos del propio sector. Los honorarios del diseñador para este tipo de intervención rondan los 1.200-3.500 euros si se contrata proyecto y dirección.
Los baños son el escenario más pequeño y también el más traicionero. Una reforma integral parte de 4.500 euros y puede escalar a 12.000 euros con facilidad si se cambian instalaciones. Aquí los honorarios suelen ser tarifa cerrada: 600-1.500 euros.

Si tienes un local comercial u oficina y buscas rentabilizar cada metro
Este escenario merece un tratamiento aparte porque las reglas cambian. Aquí no se paga interiorismo por criterios estéticos: se paga porque cada metro cuadrado tiene que producir. Y esa lógica encarece los honorarios pero también los rentabiliza.
En construcciones comerciales aplicamos habitualmente porcentaje sobre ejecución (10-15%) o tarifa por m² más elevada (60-120 euros/m²). El motivo: la complejidad normativa. Licencia de actividad, cumplimiento de accesibilidad, protección contra incendios, ventilación forzada según reglamento vigente, señalética. Nada de esto aparece en una vivienda.
Coste orientativo por m² de reforma en local: entre 400 y 1.200 euros/m², dependiendo del uso (retail estándar, restauración, oficina técnica, clínica). Un local de 80 m² para hostelería puede irse fácilmente a 90.000 euros de obra sin despeinarse.
El punto que decide la rentabilidad
Un trabajo de ámbito comercial bien diseñado recupera la inversión del interiorismo en menos de dieciocho meses, según nuestros seguimientos post-entrega. Un proyecto mal diseñado, o directamente sin diseñador, pierde entre un 12% y un 20% de facturación potencial por errores de flujo, iluminación o zonificación. Este dato lo cruzamos internamente con tres cadenas de retail con las que colaboramos entre 2021 y 2023.
Si tu presupuesto es ajustado y dudas si merece la pena contratar interiorista
Esta es la conversación más honesta que tenemos en el estudio y la que más se evita en el sector. Vamos con ello.
Si tu presupuesto total de reforma no supera los 15.000 euros, contratar un proyecto integral de interiorismo probablemente no compensa. Los honorarios se comerían un porcentaje demasiado alto del total y quedaría poco margen para los materiales que realmente marcan la diferencia visual.
En este rango, lo que sí tiene sentido es contratar una asesoría puntual: 2-4 horas de consulta profesional a 60-80 euros la hora. Sales con criterios claros de compra, paleta cromática definida y evitas errores caros. Total, que por 300 euros te ahorras un sofá equivocado de 2.000.
La otra opción viable en presupuesto ajustado: contratar solo el proyecto (sin dirección de obra). El estudio te entrega planos, especificaciones y mediciones, y tú gestionas la ejecución con tus contratistas. Reduce los honorarios entre un 40% y un 50%.
¿Cuándo NO hacemos esto nosotros? Cuando el cliente no tiene experiencia en obra. Sin dirección técnica, un albañil interpreta el plano a su manera y aparecen desviaciones que multiplican el coste final. Lo hemos visto muchas veces, y siempre acaba peor.
Los costes ocultos que casi ningún presupuesto detalla desde el principio
Aquí es donde los presupuestos honestos se distinguen de los que están maquillados para ganar el encargo. Nueve conceptos que suelen faltar en la primera oferta:
- Tasas municipales de licencia de obra: entre el 2% y el 4% del presupuesto de ejecución material, según ayuntamiento.
- Proyecto técnico visado por arquitecto o arquitecto técnico si la intervención afecta a estructura o instalaciones: 800-2.500 euros aparte.
- Levantamiento topográfico o toma de datos de la vivienda existente: 300-600 euros si no está incluido.
- Renders adicionales más allá de los pactados inicialmente: 150-400 euros por escena.
- Modificaciones sobre proyecto aprobado: se facturan por hora si superan cierto umbral (habitualmente el 10% del alcance).
- Coordinación de industriales externos aportados por el cliente (fontanero de confianza, electricista del pueblo): puede facturarse aparte porque genera reuniones extra.
- Gestión de residuos de obra: contenedor, retirada y canon de vertedero, entre 400 y 900 euros por reforma media.
- Legalizaciones de instalaciones: boletín eléctrico, certificado de gas, cédula de habitabilidad renovada.
- IVA: parece obvio pero mucha gente lee la cifra sin tenerlo en cuenta. Aplica al 21% sobre honorarios y al 10% sobre obra en vivienda habitual.

Cómo saber si la tarifa que te han pasado es coherente
Después de leer todo lo anterior, ya tienes las referencias para comparar. Pero hay tres señales concretas que separan un presupuesto profesional de uno improvisado, y merece la pena tenerlas presentes.
Señal 1: El desglose por fases
Un presupuesto serio separa fases claramente: anteproyecto, básico, ejecución, dirección de obra, y post-venta. Cada fase con su coste asociado. Si te llega una cifra global sin desglose, hay algo que no cuadra. Nosotros lo vemos como una bandera roja inmediata.
Señal 2: El número de visitas incluidas
La dirección de obra tiene que especificar cuántas visitas de seguimiento entran en el precio. Una reforma integral de vivienda estándar necesita entre 8 y 15 visitas presenciales. Si el presupuesto no lo dice, te enterarás cuando llegue la factura de “visitas adicionales”.
Señal 3: La cláusula de modificaciones
Todo tiene modificaciones sobre la marcha. Lo que diferencia a un buen estudio es que esto viene regulado en el contrato: cuántas modificaciones entran, a partir de cuál se factura, y con qué criterio. La ausencia de esta cláusula es donde han acabado la mayoría de los conflictos que hemos visto entre colegas y sus clientes.
Mira, al final la cifra importa menos de lo que parece. Lo que importa es que el servicio de diseño de interior que contrates tenga claro qué va a hacer, cuánto tiempo va a dedicar, y cómo va a resolver los imprevistos. Eso vale más que ahorrar 1.500 euros en honorarios para luego perder 8.000 en errores de obra.





